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«Son unas cabras geniales»

ÁNGEL ESCALERA | MÁLAGA. - 06/10/2013

La gente que pasea por calle Larios se maravilla de la exposición que promociona la raza caprina malagueña

«Mamá, ¿me puedo montar encima?», pregunta un niño de apenas cuatro años junto a la cabra pintada por Pachi con los colores del Málaga y que recibe por nombre Viberti en recuerdo del mítico jugador argentino. La madre, aunque no deja al retoño cumplir su deseo de subirse, lo retrata, junto a su hermana de dos años, pegado a la cabra. Ambos niños deslizan sus manitas por el lomo del animal de ficción sin tener en cuenta el letrero que advierte: "No tocar".

Las miradas de admiración de la gente que pasea por calle Larios se dirigen ora hacia la derecha, ora hacia la izquierda. El objeto de la visión son las cuarenta figuras de cabras de tamaño real pintadas por otros tantos artistas del pincel y que forman parte de la exposición "Oh, my goat", organizada por SUR con la finalidad de promocionar la raza caprina malagueña. En la muestra, que se mantendrá en la principal vía de la ciudad hasta el 20 de octubre, colaboran la Asociación de Criadores de la Cabra Malagueña, Cajamar, Sabor a Málaga, Hospital Doctor Gálvez, Colegio Territorial de Administradores de Fincas de Málaga y Melilla y GM & Carry. Cada una de las obras cuenta con un patrocinador.

A medida que avanza la tarde, la calle Larios se llena de personas que disfrutan del asueto o van de compras. La sorpresa les llega a medida que atraviesan la céntrica arteria. «Son unas cabras geniales. Me encantan. No me esperaba algo así, tan bonito. Había leído en el periódico lo de la exposición, pero no me podía imaginar que iba a estar tan bien hecha», afirma Trinidad García, una profesora que hace el comentario mientras observa la cabra pintada por Leonardo Fernández. «Es una muestra preciosa», añade a la vez que, teléfono móvil en ristre, no cesa de sacar fotos de las figuras que promocionan la raza caprina malagueña.

Originalidad

José Gallar Cuesta, en su infancia, fue pastor; por eso, disfruta especialmente contemplando la exposición, que lo retrotrae a los años en que recorría los campos de Torrox con un rebaño de cabras. «Todo lo que estoy viendo me parece muy original. Es positivo que se difunda este tema. La mayoría de la gente no conoce nada del mundo de la cabra, cuando es muy importante. Hay que fomentar la vida rural. Las cabras se comen todo tipo de hierbas y pastos (menos las adelfas), lo que beneficia que haya menos incendios forestales», asegura Gallar, que destaca el colorido y la variedad de pinturas elegidos por los autores de las figuras de la cabra malagueña.

Bárbara Zurera y Antonio Hermoso y dos niñas han venido expresamente desde Cortes de la Frontera para ver la exposición. «Lo leímos en SUR y decidimos aprovechar para pasar el día en Málaga, comer y por la tarde darnos una vuelta por Larios», comenta Antonio.

«La calle está llena de cabras. ¡Qué gracioso!, dice una mujer mientras habla por su móvil sentada en un banco. En términos parecido se expresa María del Carmen Tirado. «Esta exposición me recuerda mi niñez. Vivíamos en una casamata en Ciudad Jardín. Teníamos gallinas, conejos y una cabra. Cuando mi padre vendió la cabrita, me dio mucha pena y guardé durante un tiempo sus cagarrutas», señala.

«¡Esto es una maravilla! Al pasear por la calle Larios siempre encuentro algo que me llama la atención. Esta tarde lo estamos pasando muy bien», indica Tomás Urda, acompañado por su mujer y su hija. Y es que las cabras malagueñas están ganando muchos seguidores gracias a esta muestra situada en el corazón de la ciudad.

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